Bienvenidos a la democracia!!!
El día 9 de marzo, más de un millón de jóvenes votarán por primera vez. Se estrenan a la Democracia activa en un momento de profundos cambios para nuestra Sociedad; una Sociedad que les va a exigir mucho más que a los demás porque se abre a un MUNDO (con mayúsculas) en el que ya no hay fronteras, donde su futuro laboral y sus proyectos de vida, puede que ya no estén en su ciudad, ni en su país.
Inician su andadura como ciudadanos de pleno derecho por un camino de compromiso y esfuerzo, donde nada se regala, donde hay muchos, como ellos que, provistos del mejor calzado, se lo patearán todo por conseguir el exito en una carrera imparable en la que los obstáculos serán ellos mísmos. A lo largo de ese camino perderán y ganarán, según la importancia de lo apostado, pero siempre habrán de seguir adelante a través de los años porque aquí, el que se detiene, queda fuera de la competición. Parece un panorama desolador, pero nadie dijo que vivir fuera fácil, aunque sí maravilloso. Seguro que muchos de esos jóvenes ya tienen clara su opción política, por cultura, educación o inquietudes; otros estarán un poco perdidos y se guiarán por lo que vean en sus amigos y padres, sin saber muy bien porqué votan ni a quién votan. Y, también, como en todo, los habrá que “pasen” y no vayan a votar. De lo que hagan el 9 de marzo va a depender mucho su andadura particular, porque es ese primer gesto lo que puede determinar su grado de compromiso futuro para con la Sociedad a la que entran en su mayoría de edad.
Participar activamente les dará derecho a opinar, a decidir qué quieren para su educación, en qué mundo quieren vivir y qué puertas quieren ver abiertas para evitar los obstáculos y lograr su pleno desarrollo como hombres y mujeres maduros y responsables. La primera vez que yo fuí a votar, mi padre, que dudaba mucho si sabría elegir, me dío las papeletas y yo las metí en el sobre sin rechistar. A partir de ahí nadie ha vuelto a decidir por mí ni me he callado nada que no me pareciera bien quizá, en un acto permanente de rebeldía por ese gesto de mi padre ante algo que yo, por tradición familiar y profundo convencimiento, tenía ya pensado y muy bien pensado. Mis pocos años no me hacían ignorante de lo que me rodeaba ni cobarde o indecisa ante los compromisos que la Sociedad en la que me criaba, pedía de mí.
Luego he seguido mi camino, sin olvidar ese primer día y sin dejar de vivir todos los días de mi vida de adulta decidida a no dejar pasar nada sin que pase por mis manos, con mejor o peor fortuna, pero tocado y decidido por mí, no por los demás. Por eso siento cierta nostalgia por el primer día de esos jóvenes y me gustaría que fuera valiente y decisivo como lo fue el mío.
Que ninguno de ell@s se quede en casa a esperar que otros decidan por ellos, que ningun@ observe impasible cómo meten su voto en el sobre de la abstención y “si te he visto no me acuerdo”, que toquen su primer día de adultos con sus propias manos, ajusten bien sus zapatillas y echen a andar. A todos ellos, “BIENVENIDOS A LA DEMOCRACIA”.