El pan nuestro de cada día…

A pesar de la subida de precios, de lo que digan los médicos o, incluso, contra esos kilos que no hay manera de quitarse de encima, saludo a mi barrio cada día en dos lugares: el estanco y la panadería. Si vamos con tiempo, es el momento perfecto para darle una vuelta a todo; es el confesionario, la consulta, la sala del psicólogo, la gaceta local y, muchas veces, el club de la comedia, porque son muchas las necesidades y aún más, las soledades y carencias.

He dejado el Manifiesto sobre el mostrador porque también hay que hablar del voto, y, vaya, hemos hablado todos de lo mismo por un instante para luego seguir con la lucha diaria particular. Hay lugares, como estos, donde se vota cada día, donde dejamos nuestra opinión sobre un mostrador que mueve nuestro pequeño mundo y sólo hay uno donde, cada cuatro años, depositamos la idea madurada, la necesidad hecha ilusión.

EstancoPanaderia

El 9 de marzo me encontraré con mis vecinos frente a una urna, como cada día, participando directamente en la vida de ese “barrio” que es nuestro país; un pequeño gesto; el pan nuestro de cada día…

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