Hoy votan los obispos

En medio del fragor electoral, trás una campaña solapada trás la Campaña electoral, hoy votan los obispos. Votan con “V”, porque que yo sepa nadie se ha inmiscuido en su campaña, nadie ha opinado a cerca de los candidatos ni ha levantado altares en las Plazas desde los que influir, criticar o atemorizar a los feligreses de este país. Van a votar por lo suyo y no tenemos ni idea qué es lo suyo, casi ni tenemos claro cúales son los candidatos en esa votación. Durante cuatro años, ellos sí que han hablado, más de lo humano que de lo divino, eso sí, pero no han parado. Han desempeñado a la perfección su papel de cuidadores del rebaño, ladrando por aquí y por allá, intentando conducir, con jadeo divino, a una España que se define laica y que sí es de este mundo y además de este siglo.

Se han definido claramente contra los Partidos de izquierdas, olvidando una vez más a sus hermanos de la Teoría de la Liberación; se han definido contra la educación queriendo imponer su doctrina en las escuelas; siguen intentando inculcar la sexualidad de los ángeles en un mundo que ya no funciona como Adán y Eva en el Paraiso, donde, por cierto, sólo había manzanas, no?. Se han manifestado y apoyado manifestaciones de todos los colores, utilizando hasta el aburrimiento la “Anunciación” a través de las ondas de su emisora particular; han usado, ellos támbien, el terrorismo, corriendo un tupido velo sobre el papel de la Iglesia en el País Vasco… Eso sí, nos han tenido en todas y cada una de sus oraciones mientras publicaban Pastorales a diestro y siniestro, consiguiendo incluso el malestar entre sus Asociaciones de Cristianos de Base.

Hemos tenido cuatro años de esa Iglesia justiciera, la del Antiguo Testamento que olvida eso de: “A Dios lo que es de Dios y, al Cesar, lo que es del Cesar”; una Iglesia que, trás dos legislaturas en manos del PP, ya se veían otra vez siendo arte y parte del Estado mientras enterraban la “Pipa de la Paz” del Concilio Vaticano II y soltaban las jaurías de sus nuevos inquisidores contra los derechos de la mujer y de los homosexuales. Han embestido, incluso, contra la Memoria Histórica, elevando decenas de santos y beatos, mártires de la Guerra Civil, a un cielo en el que debía haber más de los suyos que de los otros, como si en ese Cielo que tanto predican también necesitaran mayoría para gobernar con un Dios de derechas.

Ellos votan hoy en una España que los botó hace mucho tiempo, afortunadamente, pero que todavía respeta sus prédicas y que practica algo que ellos olvidaron por los pasillos de su Historia: la misericordia, el amor y la esperanza en el HOMBRE y el derecho de éste a elegir su propio destino. Buenos días y buena suerte, señores!!!.

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