La Teoría del Caos versus No Vamos a Ser Menos
De vuelta a casa, en el autobús, me encuentro con dos viajeros muy distintos, sentados frente a frente. Les doy a leer el Manifiesto (el trayecto es largo y permite la charla) y, el que está a mi lado, un joven un tanto introvertido comienza a desgranar mil teorias acerca de la sociedad, hacia donde vamos, el fin del mundo conocido, en fin, un cacao mental rarísimo que no me atrevo a reproducir en su totalidad.
Bien, está en su derecho de opinar. Durante este monólogo un tanto siniestro, el señor mayor no ha dicho “ni pío”. Cuando acaba el joven, el señor (que se ha leído el Manifiesto muy tranquilamente) me mira con cierto aire de nostalgia y dice:”Cuando yo era joven, como vosotros, para hablar de política y, casi de cualquier cosa, libremente, me iba con mis amigos al campo, lejos de miradas indiscretas.” “Esto que hacéis por internet y aquí, cara a cara, me da cierta envidia, pero no deja de recordarme que seguimos avanzando en el camino de la libertad, por eso nunca dejaré de votar, mientras la salud y la cabeza, me lo permitan.” Vaya, señor, ahora me voy más tranquila a casa!. El joven no movió un músculo. La tranquilidad del señor mayor lo ha dejado “kao”.