Opiniones acerca del voto en blanco

El voto en blanco es un voto responsable de ciudadanos que por diferentes razones de conciencia no se sienten representados por los partidos políticos existentes. Aunque en los sistemas electorales actuales, el voto en blanco no se significa, se ignora.

José Saramago, premio Nobel de Literatura 1998, en su novela “Ensayo sobre la lucidez”, cuestiona la caricatura de la democracia en que vivimos. La ficción se centra en unas elecciones municipales en una ciudad sin nombre en las que se impone por más del 83% de los sufragios el voto en blanco, resultado que provoca un verdadero terremoto político.

El problema está en que, legal y constitucionalmente, ni la abstención ni el voto en blanco son eficaces, al menos a cortoplazo, para cambiar la forma de hacer política ni, por supuesto, las estructuras socio-políticas. Presentar un nuevo partido tampoco tendría sentido, pues los condicionamientos existentes le obligarían a entrar por el sistema en que están enredados los demás. Igualmente, proponer una nueva ley desde la iniciativa popular no parece poder llegar lejos; pues, aparte de la difícil recogida de firmas, la ley propuesta habría de ser debatida por los menos interesados en que salga adelante. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder.

En nuestro sistema es obligatorio votar, no el votar por alguien. El voto en blanco es el acto político por el cual el ciudadano manifiesta su disconformidad con los candidatos que se presentan a cubrir los cargos de gobierno y/o con las plataformas que ofrecen los partidos políticos que los proponen. Una forma de dignificar el voto en blanco es convertirlo en un voto ejemplificador asignándole en el sistema electoral algún tipo de representación; estableciendo, por ejemplo, un sistema por el cual el voto en blanco genere bancas sin cubrir en los órganos representativos. Esto obligaría a la dirigencia política a preocuparse por adquirir una mayor profesionalidad ante el peligro de quedar sin electores al perder su prestigio ante la opinión pública.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.