Para gustos…mil colores!!!!
Siempre que estamos en periodo electoral, y ya llevo unos pocos a las espaldas, me llama la atención el poco interés que muestran algunos jóvenes ante el hecho de ir a votar. Casi siempre les oigo decir que “de eso no entienden”, “todos son iguales”, “no sirve para nada”, en fin, que parece que esto de votar no va mucho con ellos. Hay de todo, claro está, pero lo cierto y verdad es que cada vez nos cuesta más trabajo acercarnos a las urnas y depositar esa papeleta en la que decidimos algo tan importante como nuestro futuro como ciudadanos libres y responsables.
Cuando vas a votar es increible el número de candidaturas que encuentras, algunas no las has visto en tu vida, la verdad, pero, con mayor o menor acierto, desde la utopía hasta lo más palpable, todas ellas responden a esa diversidad de opiniones que forman la Democracia en la que vivimos. A veces no comprendo cómo, de entre todas ellas, no va a haber una que nos enganche, que nos haga creer en que las cosas pueden y deber cambiar y que con un simple gesto por nuestra parte vamos a lograrlo.
Cuando voy a votar pienso en muchas cosas: es mi derecho a decidir quién lo hace bien y quien no; es mi derecho a un pataleo si no han respondido como yo pensaba; es mi derecho a poder hablar y opinar en una sociedad que, a veces, sólo nos hace sentir un número, pero mira por donde, este número, aquí y ahora, puede intentar cambiar lo que no le gusta o ayudar a mantener lo que, crea, va por buen camino.
No puedo olvidar, cuando voy a votar, a aquellos y aquellas que no lo tuvieron tan fácil como yo y, eso tan simple que es hoy como depositar un papelito anónimo en una urna, a ellos y ellas, les costó la vida.